El mercado editorial en 2030: tres escenarios posibles y por qué uno de ellos depende de lo que hagamos ahora
Hacer predicciones sobre IA es arriesgado. Hace cuatro años nadie predijo con precisión dónde estaríamos hoy. Pero hay algunas tendencias suficientemente claras como para que valga la pena pensarlas en voz alta.
El primer escenario es el del caos sin gestionar. La IA democratiza completamente la producción de contenido literario, el mercado se inunda de obras de origen incierto, los lectores pierden la capacidad de saber qué están comprando, y la confianza en el sector editorial cae de forma estructural. No es el escenario más probable, pero tampoco es ciencia ficción. Es lo que ocurre cuando un mercado no desarrolla mecanismos de verificación a tiempo.
El segundo escenario es el de la regulación tardía. La UE — que ya ha empezado a moverse con el AI Act — acaba imponiendo obligaciones de transparencia sobre contenido generado por IA en publicaciones comerciales. Las editoriales se adaptan a última hora, el proceso es costoso y desordenado, y los estándares los define la administración en lugar del sector. Tampoco es el mejor resultado posible.
El tercer escenario es el que nos parece más interesante. El sector editorial desarrolla sus propios estándares de verificación antes de que la regulación lo exija. Las editoriales que certifican la autoría de sus catálogos construyen una ventaja de confianza real con sus lectores. El sello de autoría humana se convierte en un argumento de venta tan normalizado como la indicación de país de origen en un producto alimentario. Y los autores humanos — que los hay, y muy buenos — tienen una forma de distinguirse en un mercado donde la producción automatizada crece sin parar.
Ese tercer escenario no ocurre solo. Alguien tiene que construir la infraestructura de verificación antes de que sea urgente. Eso es lo que estamos haciendo. Y las editoriales que entiendan esto antes que las demás van a estar mejor posicionadas cuando el mercado cambie, que cambiará.
